Espagñol
Beethoven de aire y de fuego: Beethoven Concierto: Patricia Kopatchinskaja, violín. Orq. des Champs Elysées. Herreweghe, Naive (Diverdi)
Pablo J. Vayón, Diario de Sevilla, 14.11.2009: Curioso maridaje entre el implacable rigor racionalista de Herrweghe y la impetuosa espontaneidad de la moldava Patricia Kopatchinskaja, que ofrece un Beethoven de sonido ligerísimo, que parece quebrarse a cada compás para resurgir cargado de electricidad y chispa más allá. La generosidad con el rubato, la originalidad de los dornos y el uso de la cadencia escrita por Beethoven para la versión pianística hacen de este Concierto Op.61 uno de los más extraños y fascinantes jamás grabados. Se añaden las Romanzas y los restos del Concierto WoO.5.
Janis Joplin al violin
Pablo-L. Rodríguez, DIVERDI - Boletin de informacion discographica, septiembre 2009: Nada menos que Temperament und Rausch! (Temperamento y delirio!) fue el título de un reciente reportaje emitido por la televisión bávara sobre la violinista Patricia Kopatchinskaja (1977). El inicio lo dice todo: la joven sale a un escenario vacío, lanza sus zapatos al aire y ataca con imponente intensidad la cadenza escrita por Beethoven para el arreglo pianístico de su Concierto para violín. Y es que estamos ante una artista fascinante, formada en violín y composición entre Viena y Berna, pero sin renunciar a la tradición musical moldava a la que pertenece; no por casualidad, sus padres le inculcaron desde muy pequeña la música folclórica: la madre desde el violín y el padre como virtuoso del cimbalón. Su personalidad, libre y creativa, junto a la intensidad con la que aborda cualquier obra, le han valido el apelativo de Janis Joplin de la música clásica que le otorgaba el pasado mes de julio el semanario alemán Der Spiegel, quizá en relación a su soprendente interpretación del Blues de la sonata violinística de Ravel incluida en su primer disco como solista para Naïve que registró junto al pianista turco Fazil Say.
Precisamente el lanzamiento de ese primer disco en septiembre de 2008, en donde además de la Sonata de Ravel se incluían inusuales versiones de la Sonata à Kreutzer de Beethoven o las Danzas Rumanas de Bartók, fue mal recibido por la crítica francesa. Así, si Sandrine Khoudja en Le monde de la musique le acusaba de no transmitir ninguna emoción y de rayar como intérprete en lo caricaturesco en Beethoven, Jean-Michel Molkhou en Diapason no se quedaba atrás al tildar de narcisista su acercamiento que no sólo desfigura a Ravel sino que ahoga a Bartók en una salsa pseudoauténtica y a menudo vulgar. Ante semejantes juicios, la pobre Kopatchinskaja ha salido al paso con una nota en su web oficial (http://www.patkop.ch) encabezada por un significativo We do not apologize (No nos disculpamos) en donde trata de demostrar documentalmente cómo su acercamiento de la Sonata à Kreutzer está relacionado con lo que hizo el exótico violinista mulato de origen anglopolaco George Polgreen Bridgetower en el estreno de la obra allá por 1803, aclara el enriquecimiento del Blues de la sonata de Ravel por medio de un piano preparado con cucharas y ceniceros entre sus cuerdas o defiende la búsqueda de un tono folclórico arcaico en Bartók.
Aunque se pueda estar en desacuerdo con algunos planteamientos interpretativos de la joven violinista, lo cierto es que la música clásica necesita imperiosamente hoy a artistas como Patricia Kopatchinskaja. Y ello aunque sólo sea para comprobar cómo ninguna obra musical puede reducirse a lo escrito en un papel; se necesitan intérpretes veradaderamente auténticos y preparados que aporten su creatividad a la música que tocan ahondando en aspectos que no se fijaron por escrito. Personalmente este polémico disco me ha impresionado por su energía y frescura, y especialmente en el caso de la Sonata à Kreutzer: la versión más personal, intensa y cercana a lo que todos los que hemos leído a Tolstói nos hemos imaginado.
Curiosamente, el segundo disco de Kopatchinskaja que llega este mes a las tiendas se dedica a la música concertante de Beethoven. En esta ocasión el personal acercamiento a esta música de la joven moldava viene expresamente elogiado y avalado desde la carpetilla por Robin Stowell, la máxima autoridad musicológica en la materia. Y es que aquí Kopatchinskaja no sólo ha tratado de acercar su sonido al tono ligero, argénteo, natural y espontáneo que exhibió Franz Clement en el estreno del Concierto op. 61, sino que ha incluido desde su óptica personal algunas variantes en la parte solista incluidas en el autógrafo de la obra o ha optado incluso por realizar con el violín la cadenza escrita por el compositor para la versión con piano solista, grabando eso sí una segunda pista para algunas partes de la misma. El resultado es fascinante y cuenta con el revelador acompañamiento de Philippe Herreweghe que también redescubre desde una óptica historicista muchos detalles tímbricos en el acompañamiento de este archiconocido concierto. El disco se completa con versiones ligeras y encantadoras de las consabidas Romanzas y también con el fragmento del juvenil concierto violinístico WoO5 sin los añadidos de 1879 de Hellmesberger; la cristalina toma sonora subraya con inteligencia todas las virtudes interpretativas del violín y la orquesta.
Que no es Huapango, sino Guapango...
Lázaro Azar, REFORMA, Madrid, 3.10.03: Este martes presencié en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el tercer concierto de la gira europea que está realizando la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), bajo la dirección de su titular, el maestro Enrique Bátiz. Con esta presentación "arrancó en serio" la gira, pues los dos conciertos que le precedieron en el amplio, moderno y funcional Palacio de Congresos Príncipe Felipe de Oviedo, y en el veterano Teatro Principal de Burgos, sirvieron a manera de preludio para calentar los motores de la OSEM.La pobre difusión que tuvieron esos conciertos se reflejó en el escaso número de asistentes en ambas funciones: acaso la mitad del aforo en los dos casos; si bien la calidad de la orquesta mexiquense superó las expectativas de público y organizadores, que al terminar los conciertos comentaban con entusiasmo sobre las obras "inauditas" que pudieron paladear, en su mayoría, por vez primera.
Este tercer programa inició con dos obras de Carlos Chávez: la orquestación realizada a la Chaconna en mi menor, de Buxtehude y su Sinfonía India, y el Concierto para violín y orquesta del español "mexicanizado" Rodolfo Halffter, con Patricia Kopatchinskaja, ganadora del cuarto "Concurso Internacional de violín Henryk Szeryng".
Aún no me repongo del impacto que me produjo escuchar a esta joven virtuosa. Del sábado que lo tocó en Oviedo a la manera en que lo hizo esta vez, ha hecho suya esta demandante partitura -con tal profundidad y entendimiento- que, por momentos, sentí que superó la grabación referencial que hiciera Szeryng de ésta misma obra, también dirigido por Bátiz. En este sentido, la OSEM no tiene nada que envidiar lo consignado entonces por la Royal Philharmonic...